¿Has recibido SPAM en tu correo electrónico?

   Carlos Jiménez*

Indudablemente que el correo-e es una herramienta de comunicación que ha venido revolucionando el mundo. Hace apenas cinco años, recuerdo haber visto innumerables tarjetas de presentación de gente de negocios sin una dirección de correo electrónico. En aquellos tiempos, era común aquella frase: “envíamelo por fax”. No pocas veces retuve por horas a mi mensajero para que esperara por un importante documento que debía enviar a un cliente.

Recordar esto hoy día me hace reflexionar acerca del importante rol que juega en nuestras vidas Internet y, específicamente, el correo electrónico. En el caso de Venezuela, sabemos que más de un millón de personas lo emplean en sus comunicaciones diarias, sean estas de trabajo o personales, siendo más de dos tercios de los usuarios de Internet los que consideran que esta es una de las principales actividades que hacen en Internet (Fuente: Tendencias Digitales).

Lamentablemente, estamos frente a una amenaza que, si bien no ha neutralizado las grandes virtudes del correo-e, le resta potencial comercial a futuro. Me refiero en este caso a los correos electrónicos comerciales no deseados, también llamados junk email, UCE o más popularmente  SPAM.

Este término se ha popularizado en los últimos años para hacer referencia a los mensajes de correo-e que son enviados sin que hayan sido solicitados por el receptor, de forma de promocionar productos o servicios.

Hoy día se estima que casi la mitad de los correos-e que recibimos en nuestra Bandeja de Entrada son mensajes comerciales no solicitados (Fuente: Brightmail, empresa que desarrolla software para bloquear el SPAM). Por ejemplo, AOL, principal proveedor de acceso a Internet en los Estados Unidos, dice que el SPAM representa un 80% de todos los mensajes de correo-e entrantes en su sistema, siendo ésta la primera razón de quejas de sus clientes (Fuente: Wall Street Journal).

Este inmenso volumen de SPAM se hace posible debido a que el costo del envío es sumamente bajo y, es más bien el receptor del mismo quien los asume en términos de tiempo y ancho de banda.

Uno de los principales argumentos empleados por los defensores de estos mensajes es que un correo-e no es SPAM, mientras tenga la opción de que quién lo reciba se salga de la lista (generalmente mediante un mensaje enviado que diga en el asunto REMOVER).

A parte de que no tiene mucho sentido el que tenga que pedir que me excluyan de una lista a la cual no pedí pertenecer jamás, sin duda alguna el primer mensaje enviado ya se constituyó en SPAM, ya que no estaba autorizado. Además, cuando el volumen de este tipo de mensajes recibidos por un usuario promedio crece, el enviar un mensaje de salida para cientos de listas sería igualmente inmanejable.

Verificando en la Red cierta información al respecto, me encontré que casi un tercio de estas opciones para salirse de la lista, no funcionan y, algunos de los que funcionan son empleados por los generadores de SPAM como forma para verificar si la dirección está activa y seguir enviando mensajes no solicitados (Fuente: Federal Trade Commission)

Otra práctica común de SPAM es que los que los envían suelen usar ofertas engañosas para atraer la atención de las personas, sobre todo tratando de personalizar el mensaje y creando frases en el “asunto” que llamen la atención y, sobre todo que hagan que no parezca una publicidad.

En fin, es el mercado el que tiene la última palabra y, según investigaciones de mercado realizadas, proporciones superiores al 90% de los usuarios no desean recibir este tipo de mensajes en sus buzones (Fuente: Coalition Against Unsolicited Commercial Email).

Aún cuando no existe ninguna legislación que regule el SPAM en Venezuela, son las empresas partícipes de este mercado quienes deben estar conscientes del daño que le hacen al mismo este tipo de prácticas, para lo cual es importante el establecimiento de líneas de acción que orienten acerca del uso del correo-e como herramienta de mercadeo directo por parte de las empresas, así como una orientación a los usuarios de cómo protegerse de esta práctica cada día más común.

*Socio Director de Tendencias Digitales y Datanalisis

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