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Seguridad IT, también para
los empleados
*Fernando
de la Cuadra
Las normativas sobre
seguridad e higiene en el trabajo tienen un fin muy claro: evitar
accidentes y enfermedades en los trabajadores. Y además, cada
normativa puede verse desde dos puntos de vista muy distintos, desde
el lado del trabajador y desde el empresario. Si un obrero utiliza
casco, está protegiendo su integridad física, lo que sin duda es muy
conveniente. Pero si un empresario hace que el trabajador use el
casco, está protegiendo su fuerza de trabajo, haciendo que la
empresa no vea reducida su productividad.
Más allá de estos
puntos de vista, hay un trasfondo añadido a estas medidas de
seguridad: en una empresa segura, el ambiente de trabajo es mejor.
El mero hecho de tener, por ejemplo, filtros anti-polen en el
sistema de aire acondicionado, hace que el aire dentro de una
oficina sea más sano y se pueda trabajar mejor. O tener un vigilante
en la puerta del edificio que evite la entrada a personas no
deseadas también mejora sustancialmente el confort en el trabajo
diario.
Sin embargo, en muchas
empresas todavía no se ha llegado a implementar un sistema de
protección contra intrusiones informáticas adecuado. Sí es cierto
que la protección contra códigos maliciosos es muy común, ya que los
empresarios y responsables de sistemas se han dado cuenta de que la
probabilidad de perder información por culpa de un código malicioso
es muy alta si no de dispone de un sistema antivirus. De esta
manera, la base de datos de clientes, los proyectos, las propuestas,
en definitiva la base de funcionamiento de la empresa, estará a
salvo.
Pero hay un nivel que
todavía debemos alcanzar en los sistemas de protección. Las amenazas
no se ciernen exclusivamente sobre los datos, sino que en los
últimos tiempos se han lanzado en picado sobre el dinero. Cada vez
más los códigos maliciosos se crean con el objetivo de obtener un
beneficio económico, llegando al caso de cifrar ficheros, exigiendo
una cantidad económica a cambio de la clave de descifrado.
De todos es conocido
también que el phishing supone un claro peligro para los usuarios.
Este tipo de estafa consiste en mandar un correo electrónico a una
colección de direcciones de e-mail (al más puro estilo spam) en las
que se informa de un supuesto problema con los datos de la cuenta
bancaria por Internet del usuario. Evidentemente, no existe ningún
problema real con la cuenta del usuario, pero aquel que pique puede
verse en un serio problema, al haber dado el control de su cuenta
bancaria a un estafador.
En todos estos casos,
una empresa podría desentenderse de estos problemas, ya que no son
sino errores en los que cae el usuario, sin que tenga mayor
repercusión para la marcha de la empresa. Pero vendría a equivaler a
la instalación de un filtro anti-polen como el que mencionábamos
antes. Un problema alérgico en un empleado no es problema que deba
resolver la empresa, pero sin duda entra dentro de las obligaciones
y responsabilidades de los empresarios mantener un aire lo más puro
posible para sus empleados.
Pues lo mismo ocurre
en una instalación informática corporativa. Los empleados deben
tener una protección que vaya más allá del simple filtrado de
códigos maliciosos, ya que el malware va mucho más allá de lo que
son los clásicos virus o troyanos.
En el mejor de los
casos, alguna empresa puede llegar a pensar que sus cuentas
bancarias pueden estar amenazadas, pero el control interno que
siempre hay en los departamentos de administración de las empresas
convierten los ataques de phishing en prácticamente inútiles a nivel
corporativo. No descartemos, sin embargo, que en el futuro puedan
verse involucradas también las cuentas bancarias corporativas.
Hoy en día la
definición de malware no solamente incluye código ejecutable, como
se podría suponer al derivarse su nombre de “malicious software”.
Para que algo cause daño en una instalación informática no es
necesario que sea software, puede ser un simple mensaje de correo
electrónico. Nadie tiene la más mínima duda de que el spam es
pernicioso, y sin embargo un e-mail, por mucha Viagra que anuncie,
no es software: es un mensaje de correo electrónico que se podrá
leer de una manera u otra, pero en principio, no va a llevar a cabo
una tarea dentro del sistema más allá de la molestia que supone su
recepción y eliminación.
Lo mismo ocurre con el
phishing, no es código ejecutable, pero el peligro que entraña es
elevadísimo y debe incluirse algún tipo de filtro anti-phishing
integrado con los sistemas de protección corporativa. El uso de
herramientas distintas dentro de los sistemas de seguridad para
problemas distintos hace que se pierda la visión integrada de la
protección, generando huecos muy difíciles de taponar.
A todas estas amenazas
hay que sumar una a la que no se le da la importancia suficiente en
las empresas: el spyware. En muchísimas ocasiones se piensa que el
spyware es un problema para los usuarios finales, para los usuarios
domésticos. Estos mismos usuarios son los que están delante de los
ordenadores en las empresas, y aunque la información que intentan
robar estos códigos espías suele ser referente a hábitos de
navegación, no debemos olvidar que el spyware suele incluir entre
sus funciones la de grabación de pulsaciones de teclas (“keylogging”).
Un listado de las pulsaciones de teclas en el ordenador de un
trabajador quizá no consiga tarjetas de crédito, pero sí una ingente
cantidad de datos que harán las delicias de los competidores.
A pesar de las medidas
clásicas de seguridad contra espionaje industrial, las empresas
deben tener en cuenta que una teóricamente inocua barra de
navegación instalada por un empleado (y no detectada adecuadamente
por el sistema antimalware) puede dar a traste con un proyecto
millonario. O sin ser tan tremendistas, puede simplemente servir de
“vía de escape” a direcciones de correo para engrosar las listas de
los spammers.
Si las empresas de hoy en día
quieren establecer un sistema de seguridad efectivo, deben vigilar
que todos los riesgos -ataquen directamente a la empresa o bien a
los empleados- estén vigilados y solucionados. La concepción global
de la seguridad informática de hoy en día ofrece, y exige,
soluciones completas para la seguridad completa.
*Editor
Técnico Internacional de Panda Software
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