|
|
La
preservación de la memoria: los archivos digitales llegan a las
instituciones
Carlos
Poleo
El
galardón recientemente obtenido por la Fundación Villanueva
abre una brecha hacia la conservación de archivos documentales
en formato digital. Larissa Hernández y Kenyer Domínguez,
líderes del proyecto, explican en qué consiste y cuáles
son las ventajas de este nuevo modelo de preservación de la memoria
histórica.
En la
última entrega de los premios Lo Mejor de Punto Com (Premio
otorgado en Venezuela a las páginas web), hubo algunas
sorpresas. Los habituales asistentes a la cita anual que reconoce la excelencia,
innovación y popularidad de los sitios web desarrollados en Venezuela,
intercambiaron en distintas oportunidades miradas de asombro ante los
nuevos rostros que subían a la tarima esa noche.
Una de estas sorpresas fue el galardón otorgado en la categoría
Mejor Sitio Web de Artista Plástico a la Fundación Villanueva,
institución dedicada a la preservación y difusión
de la obra del arquitecto Carlos Raúl Villanueva (Ciudad Universitaria
de Caracas, Reurbanización de El Silencio, Museo de Bellas Artes).
En el mismo renglón también competían, entre otros,
el sitio del fotógrafo Roberto Mata (robertomata.com) dedicado
a la difusión del trabajo de sus alumnos del taller fotografía;
y la Colección Cisneros (coleccióncisneros.org), con una
página que muestra una de las colecciones de arte latinoamericano
más importantes del mundo.
Del papel a la pantalla
Hace cinco años la Fundación Villanueva emprendió
la tarea de digitalizar un archivo documental que incluye fotografías,
planos, hemerografía, bibliografía y notas docentes del
arquitecto venezolano, en un total aproximado de seis mil documentos.
El proyecto para un archivo documental digital, que siempre estuvo en
mente de la familia del arquitecto, le fue presentado a Paulina Villanueva,
directora de la institución, por Larissa Hernández, Comunicadora
Social con postgrado en sistemas de información; secundada por
el ingeniero Kenyer Domínguez y la arquitecto y diseñadora
María Antonia Rodríguez.
La iniciativa, en este caso, no
se centraba sólo en la conservación y preservación
de los documentos originales, iba más allá: “Lo que
pretendíamos era no sólo conservar el documento físico,
la fotografía o el recorte de prensa, lo que queríamos era
que de alguna manera pudiéramos tener el acceso inmediato a la
información contenida en el, sin que fuese necesaria su manipulación”
-explica Hernández- “y la única manera de poder hacer
esto era poniéndolo en línea”. Hoy el sitio fundaciónvillanueva.org.
cuenta entre sus usuarios al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA),
el Museo Reina Sofía, la Fundación Alvar Aalto y la Fundación
Vasarely, quienes han recurrido al archivo digital de la Fundación
Villanueva en busca de información para sus investigaciones o arrendado
sus imágenes para publicaciones editoriales y exposiciones.
Preservar o No
preservar
Actualmente, la Fundación Villanueva cuenta con un archivo digital
abierto al público al que es posible accesar a 1.043 documentos,
905 imágenes y 1.084 artículos de prensa, referidos a la
vida y obra del arquitecto, y están por publicarse sus notas docentes,
planos y dibujos.
Y es precisamente en este punto dónde comienzan los dilemas acerca
de la seguridad. De acuerdo al ingeniero Kenyer Domínguez, existen
tres aspectos fundamentales que deben considerarse al momento de colocar
en línea un sistema de archivo digital como éste: “Uno
es el acceso a la información, donde entran en juego elementos
como la autenticación, manejo de passwords y protocolos de encriptamiento”.
La metadata o información referencial de cada documento digitalizado,
cuya finalidad es “suministrar una representación del documento
que la defina de forma única, sin ambigüedades; permitiendo
luego que sea identificada, localizada y accesada”. Y finalmente,
el aspecto legal, el cual “debe ser manejado con mucho cuidado y
sensibilidad ya que aún no están muy claras las normativas
relacionadas a los documentos digitales”.
Hasta aquí, todo pareciera indicar que el desarrollo de sistemas
de Archivos Digitales constituirá en breve tiempo una herramienta
que archivos, bibliotecas y centros de documentación podrían
estar implementando tanto para preservar documentos de forma física
y digital, como para facilitar el acceso a la información a un
mayor espectro de usuarios de una manera más expedita. En el 2005,
entes como la Fundación Bigott y la Agencia Bolivariana de Noticias
se mostraron interesados en la sistematización de sus archivos.
Sin embargo, todavía existe un punto álgido para algunas
instituciones: el económico, el cual ha de garantizar el sostenimiento
del proyecto a largo plazo. Y a esto Hernández concluye con una
pregunta: “¿qué resulta más costoso, invertir
en el desarrollo de un archivo digital cuyo cierto tipo de documentos
podría ser comercializado generando ingresos adicionales, o mantener
un sistema tradicional que no garantiza la preservación del documento
físico y a cuya información pocos tienen acceso?”.
Si
desea ver más artículos haga click aquí
|